Una de las grandes prioridades que tuvo la humanidad al volverse sedentaria, fue la de delimitar las propiedades, y básicamente no ha cambiado en mucho, sobre todo en poblaciones agrícolas. Si bien, la necesidad de construir una barrera alrededor del hogar, por lo general era atendida con la siembra de cercas naturales, como plantas espinosas y enmarañadas, la mayor parte del tiempo se resolvía instalando las propiedades rodeadas de barreras naturales como ríos, montañas, etc. La manera más práctica de delimitar una propiedad hasta mediados del siglo XVIII era construyendo zanjas, y este oficio “zanjeador” fue sustituido más tarde por el de “alambrador”, con la llegada del alambre de acero, por lo que constituye el verdadero origen de la actividad.  

Se dice que una de las primeras maneras de delimitar las propiedades, para los inmigrantes en el antiguo Oeste, era el uso de un árbol llamado Osage Orange, el cual tiene espinas afiladas y duras, sobre ramas rectas. Los comerciantes vendían sus semillas, las cuales eran plantadas alrededor de una propiedad con el objeto de delimitarla de manera natural y efectiva. No fue sino hasta el año 1868 que al ingeniero Michael Kelly inventó un alambre de púas económico, duradero y efectivo.

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